¿Cómo saber si aun es amor?
Distinguir entre un alguien, un alguien que está y no está. Saber que después cientos de días de ausencia, los latidos no han cesado, la sangre se hiela con una fotografía que convierte un recuerdo en dolor, un dolor que ahora dibuja una cicatriz que lleva tu nombre. Más que arrepentimiento es la inmensa certeza de saberte lejos y que más que distancia lo que nos separa es silencio, como una sinfonía inconclusa, así nos veo, tu y yo dentro del mismo mundo pero sin encontrarnos el uno al otro, tu en las nubes volando con algún extraño yo sumergido tan profundamente en mi espera que tus claros ojos ya no me ven.
Pretendiendo que todo está bien, sonriendo cada día solo porque tu titilante imagen no termina de aparecer y asesinarme. Ya no importa el cuándo, más bien él como empezó y creció, como niños que se enfrentan a un gigante llamado amor y que ahora solo recuerda desde aquí, como tuviste un talento inmenso para hacer tropezar al romance y con la más sanguinaria de tus miradas verlo sollozo en el piso, intentando levantarlo solitario pues ya te habías ido.
No quiero buscarte, te tengo miedo, no hay nada más normal ¿no?, a esa palabra tan corta, tan pequeña, pero aun así destroza desde adentro algo tan enorme y que se sostiene muchas veces de nada, porque así solemos construirlo. ¿y si mañana te busco? ¿y si mañana te encuentro? ¿Qué te digo? ¿Cómo te lo digo? ¿Estaré temblando? ¿Lo que hoy me quema por dentro seguirá quemando mañana? Y después de todo esto, cuando este frente a ti, con el peso del mundo sobre mis hombros, con la rabia de haber soltado tu mano, con la rabia de sentir rabia.
Ahora solo existe un acantilado nublado, con un frio que quiebra la piel, quiero escribirte pero sé que no responderías, quiero preguntártelo con la mirada, pero sé que no me miraras, solo me queda decírtelo, mi garganta está seca, mis cuerdas vocales astilladas por la respiración tan honda que me provocas. Dentro de mí un infierno, frente a mí un ángel, que en un chasquido dejaría caer mi alma, alma que cada día grita con más fuerza y se escucha cada vez menos, los demás no importan, yo no importo. Y como quien espera ver la guillotina caer sobre si, escucho el torrente sangriento que circula por mis venas; un corazón frente al paredón que espera, espera, espera y espera, la angustia ahora es quien grita entre nosotros, quiero llorar, te quiero besar, mis ojos ahora están ciegos, abandone el mundo y peor aun el mundo me ha abandonado, solo quedas tu y no sé si sigues ahí. Con la pregunta entre mis labios me acerco a tu oído temblando, levanto tu cabello y antes de pensarlo ya lo he dicho…
Quede completamente ciego, ahora solo espero la sentencia, el silencio logra que sangren mis oídos, pero aun escucho tu respiración, tu mirada sobre mí, ahora temo mas a tus palabras que a la muerte misma. Ya es suficiente, me he consumido, un solo de tus parpadeos bastara para dejarme caer y tu respuesta para verme nacer. El tiempo se detuvo, no siento nada, abres tu boca y solo dices…
I.T.
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